La influencia del té sobre el sistema inmunológico y la salud

¿Como lograr que las defensas realmente funcionen?

Es sabido que, en generaciones anteriores a nuestros padres, época en la que los remedios caseros abundaban, surgía la necesidad de “tener” que tomar un té para la gripe.

Hoy la ciencia nos demuestra que algunas de estas prácticas tienen un efecto probado sobre la salud humana.

Estudios sobre el té y el sistema inmunológico y la gripe

Un grupo de investigadores Japoneses observaron en un estudio in vitro que dos componentes del té, la epigalato catequina (obtenida del té verde) y la teaflavina digalato (obtenida del té negro), tenían la capacidad de neutralizar la infectividad de los virus de influenza (gripe) A y B, actuando con un efecto antibiótico natural.

La microscopía electrónica reveló que estas dos sustancias aglutinan a los virus de la influenza como lo hacen los anticuerpos, además de interferir en la capacidad de adherirse a las células del huésped al que van a infectar.

Con lo cual, el té en este contexto se convierte en un defensor de la salud mejorando la capacidad de resistencia a los virus como el de la gripe.

Partamos de la idea que todos en mayor o menor medida han oído hablar de este “señor” llamado sistema inmune, nuestro defensor.

Así podemos decir que el sistema inmunológico es un complejo sistema que consta de múltiples componentes, que permiten al ser humano mantener su identidad biológica y defenderse de agresores externos como los virus, bacterias, hongos y toxinas.

Las toxinas son sustancias químicas producidas por los microorganismos.

El sistema inmunológico consta de dos partes bien definidas, una innata, que es la parte con la que nacemos, es de respuesta rápida y las células que lo forman se llaman fagocitos (fagocitan al invasor) y otra parte llamada adaptativa que es la que vamos desarrollando cuando el cuerpo está expuesto a microbios o a las sustancias químicas que ellos liberan.

La parte adaptativa del sistema inmunológico implica fundamentalmente la formación de anticuerpos, que son los que nos confieren “inmunidad”, este proceso puede demorar varios días, en este último sistema es donde actúan las vacunas.

Estos dos sistemas inmunitarios trabajan conjuntamente. También podríamos agregar que el sistema inmunológico tiene una parte que mira hacia afuera, es la parte que nos defiende de agentes exógenos y otra que mira hacia adentro, ya que se encarga de eliminar todas las células defectuosas, que puedan aparecer en el proceso de multiplicación celular (por ejemplo células tumorales) o la de órganos trasplantados.

El sistema inmune o sistema inmunológico es nuestro gran defensor.

¿Qué tés ayudan a fortalecer el sistema inmunológico?

La evidencia actual apoya el concepto que la intervención con la L-theanina, aminoácido presente en los tés blancos, oolongs, negros, y en mayor proporción en los tés verdes japoneses cultivados a la sombra, como el Matcha, el Gyokuro y el Kabusecha, deriva en una activación de células del sistema inmunológico innato, llamados linfocitos gamma delta T.

Dicha activación es beneficiosa ya que está asociada con un incremento de la magnitud o amplificación de la respuesta temprana a los microorganismos y a células tumorales.

Lo que significa que las defensas contra dichos microbios y células cancerígenas aumentan al beber este tipo de tés.

¿Cómo el té refuerza del sistema inmune? Mecanismo.

Esta variedad de Linfocitos, la gamma delta T, actúan de forma rápida y serían una formidable primera línea de defensa contra los microorganismos.

Una vez ingerido el Té, su componente L-theanina se metabolizaría en el cuerpo transformándose en sustancias denominadas ethylamina y alkilamina que son las que actúan sobre los Linfocitos nombrados.

Una vez activados aumentan la producción de importantes mediadores químicos como el interferón gamma y el factor de necrosis tumoral, que son los que actuando sobre células del sistema inmune adaptativo amplifican la respuesta.

En resumen, la L-theanina presente en el té transformada en el organismo activa a los Linfocitos gamma delta T, estos producen interferón gamma y factor de necrosis tumoral, preparando al sistema adaptativo para responder permitiendo que cuando ingrese un microorganismo al cuerpo humano, la respuesta del sistema inmunológico sea mucho más rápida.

El consumo, por parte de voluntarios sanos de 5/6 tazas de té por día aporta aproximadamente 190 mg de L-theanina que produce un incremento en la capacidad de formación de interferón gamma por 15 aproximadamente.

¿Qué té es bueno para aliviar la tos?

Cualquier té caliente ayuda a aliviar los síntomas de la tos y el dolor de garganta por un efecto físico directo.

Sin embargo, lo ideal es elegir tés con baja astringencia, aunque no sean los que más L-theanina contengan (como un té blanco, verde o negro de China que en general tienen menos astringencia que los tés de otros orígenes). Ya que la astringencia, que es la sensación de sequedad de la boca, puede empeorar la picazón de la garganta cuando tenemos tos.

Mejor aún, podemos agregar miel que actúa como lubricante además de aportar algunas vitaminas y minerales (en bajas dosis). La miel es recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para aliviar la tos.

En algunos ensayos clínicos, aunque pequeños, se ha demostrado que la ingesta de té o suplementos que contengan sus principios bioactivos (la L-Theanina o la epigalatocatequina galato) afectan la actividad de los linfocitos gamma delta T y provocan además una disminución de los síntomas de resfrío y de la gripe.

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